Mi hijo tiene demasiados juguetes

Graceland · 11 septiembre, 2015

Lo correcto es tener una cantidad pequeña y dejar que aprendan a desarrollar habilidades de su edad.

Todas las mañanas nos levantamos y hacemos la misma rutina: despertar al niño para que vaya a la escuela, vestirlo, hacerle desayuno y llevarlo al colegio.

Un día fue distinto, al abrir el closet para sacar su uniforme, cayó sobre mi uno de sus juguetes. Primero pensé enojada “¿Por qué está esto mal acomodado?, pude haber muerto del golpe” luego abrí más los ojos y vi que el clóset estaba repleto de juguetes, lleno a reventar de diferentes tamaños, colores, hasta olores y pensé: “¿En qué momento me convertí en una acumuladora?”

La verdad es que los niños de ahora tienen demasiados, siempre hay algo de moda que se les antoja; juguetes de sus personajes predilectos, los que les gustan a los papás, de mesa, didácticos, libros y así la lista es infinita. ¿Y qué hacemos con ellos? ¿Cuántos son suficientes? ¿Es correcto que tengan tantos?

Siempre me hago estas preguntas y la respuesta siempre es la misma: ¡Sí! Tienen demasiados, no son tan necesarios y de hecho afectan el desarrollo de nuestros hijos. Lo correcto es tener una cantidad pequeña y dejar que los niños aprendan a desarrollar habilidades naturales de su edad.

Estos son algunos problemas que se generan debido al exceso de juguetes:

  1. Limitas su creatividad. Si un niño tiene muchos, no tiene la necesidad de usar su imaginación para inventar distintos juegos, historias y personajes.
  2. Por ende, también desarrollan poco su lado artístico. Puedes dejar a tu niño con unas hojas, crayolas y lápices para que le de rienda suelta a su vena artística o simplemente con unos gises en el patio puede hacer maravillas.
  3. Provoca falta de concentración con tantas opciones de dónde escoger pierden interés y se les dificulta apreciar algo en particular ya que se distraen con tantos juguetes.
  4. No valoran lo que tienen. Es fácil conseguir el juguete de moda y desechar los que ya tiene en casa.
  5. Desarrollan menos sus herramientas sociales ya que están inmersos en los juegos y no en los amigos.
  6. Cuando tienen menos aprenden a cuidar más sus cosas.
  7. Los niños con demasiado, tienden a volverse egoístas porque creen que pueden tener todo lo que desean, cuando lo desean. Por lo mismo no saben compartir.

Lo ideal es tener pocas cosas, pero bueno, si ya te deschongaste comprando todo lo que el niño pidió y tu clóset esta lleno hasta el punto que los juguetes se avientan solos a tu cabeza, lo mejor que puedes y debes hacer es a) Dejar de comprarle tantos o b) Planear qué hacer con ellos antes de que el cuarto explote. 

En esta casa, les juro que intentamos siempre hacer las dos cosas, no comprar tanto y deshacernos seguido de los juguetes. La mejor manera es donarlos a alguien que los necesite, a algún familiar o amigo. El donarlos les deja mucho aprendizaje a los chicos, aprenden a ser empáticos, compartidos y generosos.

De antemano les digo que es una labor sumamente difícil lograr que tu hijo regale un juguete, los niños crean lazos especiales con sus juguetes preferidos. Así que tienes una gran tarea por delante. Tienes que hablar con tu hijo y explicarle que ese juguete hará a otro niño más pequeño muy feliz, que no todos los niños tienen tanto y que hay que aprender a compartir.

Cuando acepte donarlos, hay que felicitarlo, aplaudirle y apapacharlo mucho para que aprenda a disfrutar el valor de la generosidad; ya después de un tiempo esta actividad se puede convertir en una tradición familiar.

Les prometo que a la larga tendrán niños muy agradecidos, generosos y no compradores compulsivos. Y por supuesto, no olviden predicar con el ejemplo.

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