5 etapas y retos que viven las parejas con hijos

Redacción bbmundo · 4 mayo, 2018

Un bebé trae consigo grandes alegrías y detalles que no se toman en cuenta y son importantes, pues implican cambios en la dinámica de su relación.

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Es cierto: cuando sentimos y decidimos que ha llegado el momento de los hijos, la ilusión se hace presente. Soñamos con todo lo que haremos juntos y los planes con respecto a su futuro y educación nos entusiasman, sin embargo, olvidamos que antes éramos dos, ahora tres y que quien llegará es un ser con grandes necesidades, dependencias y temperamento propios. Aparecen roles y funciones antes inexistentes, ya que nos hemos convertido en padre y madre con las respectivas responsabilidades que eso significa.

De la alegría y el disfrute poco tengo que decirles, pero sí quiero compartirles algunos aspectos relevantes a fin de que estén lo mejor prevenidos posible ante lo que pudiera surgir.

 

Aprendan a sobrevivir a las etapas que toda pareja con hijos vive

 

Antes del nacimiento

Cada uno tiene una historia de vivencias, aprendizajes y expectativas que se fueron conformando a través de la propia familia. Visiones distintas, creencias que toman por ciertas y maneras “correctas” de realizar las cosas.

Lo positivo

La ilusión, el amor y los cuidados con que comparten la espera.

Lo complejo

  • Lo que saben acerca de lo que un “buen padre” o “buena madre” debe hacer porque eso determinará su actuar que no siempre resulta útil
  • Los conflictos por el estrés que genera el embarazo, los cuidados y la incertidumbre; el estrés vuelve a las personas más irritables que razonables
  • La intervención de sus familias de origen con consejos directos y muchas veces invasivos

 

Qué hacer

  • Conversen sobre sus opiniones acerca de lo que significa la paternidad y conciliarán diferencias
  • Apóyense en fuentes de información fiable (libros, especialistas, revistas) además de lo que aprendieron de la tradición familiar
  • Adquieran herramientas para el manejo del estrés y las emociones. Todo cambio implica un proceso de adaptación que consume recursos emocionales y psicológicos
  • Busquen el apoyo de los suyos pero mantengan límites claros en sus intervenciones
  • Pidan ayuda, mas no permitan intrusiones, se valen los consejos pero no como “la única verdad”
  • Aprendan a mantener las discusiones cortas, focalizadas en el problema y siempre pensando en soluciones

 

 

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La llegada

 

0 A 1 AÑO

Quizá aquí surgen los cambios más dramáticos y radicales: las largas conversaciones con vino, la libertad de seguir un impulso o mirar juntos la TV es algo que, por un buen rato, dejará de ocurrir tan asiduamente.

Lo positivo

  • La emoción y orgullo de convertirse en padres
  • El nuevo sentido de vida y trascendencia a través de un hijo
  • La experiencia de una nueva dimensión de amor incondicional

Lo complejo

  • Las renuncias a algunas libertades, viajes, trabajos, carreras y convivencias con su compañero
  • El cambio de roles: si dejas de trabajar ahora él es quien debe proveer o tú experimentas mayor estrés por la sensación de responsabilidad; hay un desbalance del poder económico
  • Los miedos antes desconocidos acerca de la salud y seguridad de su primogénito, la estabilidad financiera y a no estar haciendo “bien” las cosas
  • Los cambio de hábitos y rutinas como sueño interrumpido y de baja calidad reparadora
  • Las exigencias agregadas pues los nuevos deberes implican ansiedad y cansancio
  • La frustración cuando no se pueden “leer” las necesidades del recién o cuando “nada de lo que hacen parece funcionar”
  • La vida sexual y de pareja pues el agotamiento desmotiva el acercamiento íntimo así como el resentimiento hacia el otro pues no está colaborando equitativamente o no está involucrado
  • Los pocos espacios de tiempo libre sirven para repartir quejas y reclamos
  • Las familias pues es cuando suelen haber más intromisiones que si bien son con el afán de ayudar, causan más conflicto entre ustedes

 

 

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Qué hacer

  • Al inicio es casi imposible, pero impidan que el recién llegado se convierta en el único eje sobre el cual giran; recuerden que su nuevo papel no es reemplazo del anterior sino complemento y ambos son igual de sustanciales
  • Reserven tiempo libre para ustedes de manera regular, al menos una vez por semana; un momento donde puedan estar sólo los dos sin conversar acerca del niño, sino de su relación; no hablen de quejas pero sí de lo que aprecian o les gusta. Respeten ese lapso; no es una actividad opcional, sino necesaria
  • Estudien sus conceptos de equidad y justicia para que si a alguno de los dos le resulta menos fastidioso levantarse a media noche, sea quien lo haga por acuerdo mutuo. Usen sus talentos y preferencias naturales para colaborar
  • Habitúenlo a ciertas rutinas domésticas como dormir en su cuna y apagar la luz, lo ideal es que se alternen para que sepa que puede hacerlo en compañía de ambos
  • Programen un momento donde conversen acerca de cómo se están sintiendo, los problemas que surjan y acuerden estrategias para resolverlos. Ocupen 20 minutos. No más, no menos
  • Cuando tengan reclamos o quejas:
  1. Hablen de lo que les gustaría que pasara, no de lo que aborrecen que esté pasando
  2. Háganlo en plural; el conflicto es de los dos
  3. Formulen peticiones claras, no las dejen a la adivinación o al sentido común
  4. Escuchen las objeciones de cada uno sobre lo que solicitan y busquen el mejor arreglo posible
  5. De sus familias acepten el apoyo si es necesario pero no toleren una invasión doméstica

 

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La preinfancia

1 A 3 AÑOS

Empieza a hablar, correr, controlar esfínteres e identificar emociones; es más posesivo y aparece la angustia de separación. Los berrinches son reacciones a la frustración de no obtener lo que quiere al instante y aprende pronto a presionar a los padres con ellos. Enseñarlo a manejar el fracaso, tolerándolo, es fundamental.

Lo positivo

  • Atestiguar sus primeros logros, palabras, pasos y juegos
  • Ver cómo se identifica con nosotros, nos necesita y se consuela con nuestra presencia, ¡nos hace sentir importantes y amados!
  • Se vuelven más estables sus rutinas de sueño
  • Llega la bendición de que usa el WC

Lo complejo

  • Discusiones por la forma de disciplinarlo o arrojar culpas en el otro porque “no sabe educar”
  • Ceder, por desesperación o culpas, a los chantajes y berrinches del menor

Qué hacer

  • Formulen pactos sobre el modelo de educación y la reacción unificada que tendrán hacia las rabietas, con ello nulificarán la posibilidad de que utilice estas herramientas como armas y genere bandos entre ustedes
  • Utilicen la VARA para recordar los cuatro objetivos centrales en la relación de pareja y ver cuál está faltando para enmendarlo:
  1. Vivir
  2. Amar
  3. Reír
  4. Aprender

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La primera infancia

 

3 A 6 AÑOS

Su hijo es más independiente en ciertas rutinas y experimenta una etapa “romántica” con el padre del sexo opuesto. Surgen los miedos infantiles (oscuridad, fantasmas), hacen uso de la fantasía (amigos imaginarios) y descubren el orgullo o la vergüenza en sus logros y fallos. Se comparan con sus pares y surge la competitividad.

Lo positivo

  • Momentos de grandeza y fascinación durante los festivales y las estrellas en la frente
  • Se liberan cargas domésticas si lo han responsabilizado de ciertas instrucciones de colaboración y auto cuidados
  • Ya no está presente en todos los momentos del día y esto trae espacios para el relajamiento y la paz

Lo complejo

  • Se incrementa la resistencia a ciertas reglas ante las cuales se rebela u opone de manera deliberada
  • Surge el hábito de mentir o inventar historias lo cual es parte del proceso normal del desarrollo
  • Quizá ha llegado o está en camino su primer hermano y la espera se amalgama con el reporte diario de quejas sobre la conducta del primogénito

Qué hacer

  • Acuerden sin la presencia del niño, límites, conductas y sistemas que no son negociables. Para él, es crucial la consistencia en el actuar de ambos, pues le da certeza y seguridad aun cuando el sistema puede no gustarle
  • Olvídense de las alianzas secretas entre él y uno de los grandes para evitar que “el otro se enoje si se entera”. Debe entender que mamá y papá no hay secretos
  • Busquen balancear los tiempos y establecer términos claros en cuanto a los roles: “Tu papá/ mamá es mi pareja y tú eres nuestro hijo. Ambos te amamos, pero también necesitamos un tiempo a solas”
  • Establezcan el siguiente ritual en cuanto uno de los dos llegue a casa, ya sea del trabajo o las actividades:
  1. Dense la bienvenida con un beso y un abrazo
  2. Boten momentáneamente distractores como la tele o los celulares
  3. Conversen unos minutos acerca de su día, de aquello que les gustó, de lo que no y al final hablen de qué hay que resolver (no más de dos asuntos por día) háganlo mucho antes de irse a la cama
  4. Terminen haciendo algo juntos. una cena rica o un rato de un buen programa para comentar (las noticias no cuentan)

 

La intervención de sus familias de origen con consejos directos y muchas veces invasivos hace que se sientan estresados, manténganlos a raya

 

Etapa escolar

 

6 AÑOS EN ADELANTE

Asiste a la escuela formal. Se ha vuelto más sociable y autónomo. Empiezan ahora sus responsabilidades escolares y con ellas, nuevas dimensiones de cuidados y disciplina.

 Lo positivo

  • El inicio de una etapa de satisfacciones
  • Idealmente, uso del lenguaje más que de los berrinches para expresar necesidades y desacuerdos 

Lo complejo

  • La vida familiar puede empezar a girar en torno de las actividades escolares y extra matriculares
  • Estrés constante por las tardes largas corriendo de un lugar a otro para que cumpla con todas sus diligencias, haga la tarea y se duerma a una hora decente
  • Para este momento muchas parejas han caído en conductas automáticas y prácticas que debilitan los lazos por la monotonía que generan

Qué hacer

  • Impidan que la familia se vea secuestrada por los movimientos infantiles. El niño, como todos dentro del núcleo, requiere adaptarse a las tradiciones y no al revés
  • No saturen sus días; recuerden que se reunirán con su compañero por la tarde/ noche y quizá no tengan energía o ánimos para conversar o incluso para alimentar su intimidad.
  • Sigan al tanto de sus cuerpos, arreglo personal y actos románticos
  • Pregúntense mutuamente qué los hace sentirse amados, respondan de manera concreta y con ejemplos, no usando un chantajista “si me quieres deberías saberlo”
  • Cuiden la calidad de las relaciones sexuales, busquen la secuencia: romance-sexo-romance y no: acostarse-sexo-dormir
  • Retomen sus planes juntos. Piensen que los niños crecerán pronto y que, además de disfrutarlos, con fortuna acabarán viviendo otra vez solos y que lo que hoy hacen por la relación es lo que mañana encontrarán en ella cuando el nido esté vacío

 

Es bueno recordar que, si se quiere proveer a los hijos con lo mejor de la vida, esto empieza por tener una familia cariñosa, protectora y estable a través de una buena convivencia de pareja, a la cual cada uno quiere seguir perteneciendo por el resto de su vida.

 

Mario Guerra es psicólogo, psicoterapeuta y conferencista nacional e internacional en temas relacionados con el desarrollo humano, la pérdida y las relaciones de pareja. Consúltalo en marioguerra.mx.

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