Criando con respeto

Diana Sánchez · 8 enero, 2015

Debemos lograr que el niño se sienta amado como es y por lo que es. Esto le proveerá seguridad y confianza.

Lo que cada uno entiende por respetar a los niños es completamente personal y subjetivo. Todos tenemos una idea diferente, construida con base en lo que vivimos en la infancia y lo que hemos aprendido hasta el momento de ser padres. Sin embargo, existen propuestas que pueden orientarnos para ofrecer a nuestros hijos una forma agradable y ordenada para aprenderlo.

Buscando algo adecuado para explicar esto encontré la filosofía RIE y la pedagogía Waldorf, ambas, complementándose, toman el respeto como base fundamental para el trato con niños y buscan ayudarte a incorporar este valor en la vida diaria, como un mensaje permanente en cada una de tus interacciones con tus hijos; en cada mirada, conversación o encuentro. A través de este artículo, quiero compartir algunas ideas para desarrollar el aprendizaje mutuo en nuestra vida familiar.

  1. Acéptalo como es. Debemos lograr que se sienta amado como es y por lo que es. Esto le proveerá seguridad y confianza
  2. Obsérvalo y conócelo. Para hacerlo verdaderamente es indispensable analizarlo detenidamente, sin juicios o expectativas, buscando simplemente saber qué le gusta y qué se le dificulta
  3. Acepta cada etapa de su desarrollo. Entender el momento que está viviendo lo ayudará a sentirse aceptado y comprendido. Por ejemplo, una situación contraria ocurre cada vez que sentamos a un bebé rodeado de almohadas porque no se puede sostener por sí mismo; sin querer, dejamos de aceptar y disfrutar lo que sí puede hacer
  4. Trátalo como una persona. Lo es desde que nace, por tanto, hay que considerarlo así desde el principio. Un cambio benéfico podría ocurrir si antes de levantarlo o limpiarlo le avisamos, pues le damos tranquilidad y al mismo tiempo le permitiremos estar más dispuesto a ayudar y cooperar
  5. Recuerda que es un niño. Esto debemos tenerlo bien presente; no es un adulto pequeño. Siempre debemos pedirle que haga, diga o actúe de acuerdo a su capacidad y desarrollo
  6. Velo a los ojos y sonríele. Nuestras miradas dicen mucho de lo que sentimos; hacer contacto visual antes de dar alguna instrucción lo hará sentir valioso, aceptado y querido
  7. Habla con él; no de él. Cuando al hablar de nuestro hijo lo incluimos en la conversación, se siente tomado en cuenta. Es muy diferente oír que tu mamá le platica a tu abuela lo poco que la dejaste dormir, que si ella te añade a la plática diciendo: “vamos a contarle a tu abuela lo mal que dormimos ayer”
  8. Hazlo sentir bienvenido. Nuestro hijo necesita sentir que nos da gusto volverlo a ver y que tenemos tantas ganas de verlo, como él a nosotros. Para lograr esto podemos, por ejemplo, recogerlo en la escuela, verlo a los ojos y saludarlo antes de quedarnos a platicar con otras mamás
  9. Dile que piensas en él. Es muy importante decirle que lo extrañamos y ansiamos volverlo a ver; pues de esta forma le hacemos sentir que forma parte de nuestra vida, que es importante para nosotros y nos hace falta
  10. Déjalo hacer las cosas por sí mismo: Muchas veces los padres tendemos a hacer todo por nuestro hijo, sin embargo, permitirle participar en el proceso y ayudar con lo que sí puede, promueve su aprendizaje, maestría y autoconfianza.
  11. No lo presiones. Resulta indispensable que le permitas hacer las cosas; las prisas son nuestro principal enemigo. Si lo dejamos intentar algo, pero lo presionamos, en vez de conseguir que se sienta competentes lograremos que se sienta inútil y frustrado
  12. No interrumpas su juego. Es fundamental en el desarrollo de los niños; a través de éste logran entender y asimilar el mundo. Interrumpirlos cuando están absortos jugando les da el mensaje de que lo que están haciendo no es importante para nosotros
  13. Fija límites. Estos son indispensables para hacerlos sentir seguros. Les permiten entender las causas y efectos y, eventualmente, les enseñan a tomar decisiones. Podemos ser padres amorosos y muy firmes a la vez
  14. Cubre sus necesidades. Aunque parte de nuestro trabajo como padres es cubrir las necesidades físicas y emocionales de los hijos, para complementar este proceso de aprendizaje es elemental tener cuidado en no confundirlas con capricho
  15. Atiende tus necesidades. Para una relación de respeto es fundamental que éste sea recíproco; cuidemos nuestras necesidades, a fin de que ellos, poco a poco, aprendan a hacerlo. Al mismo tiempo, mientras más lo hagamos, en mejor posición estaremos para cubrir las de ellos

El mejor momento para fomentar el valor del respeto es la infancia, puesto que es cuando están formando un concepto propio, una idea de quiénes y cómo son. Lo que nosotros les reflejemos como padres va a ser determinante para lo que creerán de sí mismos. Al respetarlos, el mensaje percibido es que son importantes, valiosos y únicos, lo cual marcará poderosamente su auto aceptación. No olvidemos que somos las personas más importantes de su vida.

 

 

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