Edúcalo sin sexismo

Vidal Schmill · 9 junio, 2015

Trata a cada uno de tus hijas e hijos según sus necesidades, no su sexo.

Tradicionalmente las mujeres son quienes realizan la mayor parte de los trabajos domésticos y se encargan del cuidado de los niños; son también quienes tienen menos oportunidades de acceder a estudios, las que ocupan los puestos de trabajo peor pagados y, pocas veces, llegan a desempeñar cargos directivos y políticos.

Esta tendencia de superioridad masculina sobre lo femenino que se mantiene en la mayoría de los países también afecta a ellos porque se sienten obligados a sentir y actuar de las formas que sus padres, compañeros o maestros les exigen y esperan de “un hombre”.

Pero ¿cómo iniciar una educación no sexista desde los primeros años de vida de tus hijos? Una guía útil es entender la manera en que se adquieren los roles y los estereotipos de género.

La alternativa educativa actual –afín a los modelos educativos del siglo XXI–plantea, en sus bases, prioridades como los derechos humanos, la inclusión y la perspectiva de género. Esta corriente es conocida a nivel internacional como Coeducación y significa educar en igualdad a las niñas y los niños para que se desarrollen como personas que eviten discriminar o ser discriminados por su sexo.

Aprender lo femenino y masculino

La separación y diferenciación de los roles de sexo comienza desde el nacimiento con el proceso de socialización; esto ocurre con la intención de transmitir y mantener los valores, las normas y creencias que impone la ideología de un sistema social determinado.

La socialización de género es el proceso por el cual los bebés aprenden las expectativas, actitudes y comportamientos asociados a su sexo, por encima de sus diferencias biológicas. Estos conceptos y prácticas sociales están tan arraigados que no se alcanza a percibir que es algo aprendido y se da por hecho que son parte natural de su género.

Con qué boquita hablas

El lenguaje es uno de los medios más importantes para transmitir la cultura pero también es un mecanismo que difunde el sexismo si no estás atenta a ello.

Puede llegar a ser tan sutil que no lo percibas; por ejemplo, ¿has notado el sexismo en la regla gramatical de utilizar el artículo masculino para englobar ambos sexos?

  • Los niños” es una expresión que engloba a las niñas sin mencionarlas (las hace invisibles)

  • El hombre” habla de un ser humano en general y también las excluye a ellas

Checa además estas diferencias en la interpretación de los mismos adjetivos, dependiendo del sexo:

  • Un hombre serio es responsable, una mujer seria es alguien que no coquetea o incluso mal encarada

  • Un hombre público es un servidor público; en cambio, una mujer pública es una prostituta

¿Ya sabe si es niño o niña?

Cuando un bebé nace no tiene conciencia o sentido de identidad que lo distinga del entorno. Es conforme crece, de forma gradual y mediante su interacción con el medio, que adquiere su identidad y se percibe a sí mismo como niña o niño.

Recuerda que en este proceso, tú, su papá, su familia y los amigos son quienes tendrán mayor influencia porque son el primer medio social con quienes tiene contacto.

Por ello, si eliminas los estereotipos de su educación, podrás redefinir los roles sexuales y enseñarle a considerar los derechos humanos, la inclusión y la perspectiva de género como prioridad.

Tómate un tiempo libre y revisa de acuerdo a su sexo:

  • Qué esperas de su comportamiento. ¿Estás segura de que nunca dices: “Los hombres no lloran” o “Una niña es delicada, no brusca”?

  • Cómo lo tratas. ¿Has notado la forma en que le hablas y su contacto diario? Hay papás que no abrazan ni besan a su hijo para evitar que fomenten alguna tendencia “rara”

  • Qué relaciones y actividades hay en casa. Si sólo tú o alguna mujer limpia la casa y hace la comida; si el niño juega futbol con él pero no la niña; si tu hijo acompaña a su padre al trabajo y ella te acompaña al supermercado

Coeducación vs educación sexista

Coeducarlo implica darle una formación incluyente, es decir, enseñarlo a identificar e ignorar las barreras que limitan la participación de los demás; ésta es la forma práctica de valorar y hacer válida la diversidad.

En la actualidad, la exclusión -que es su parte contraria- es tan cotidiana que se ha convertido en un comportamiento normal. Seguro has sido testigo, o incluso parte, de situaciones como la falta de reacción ante comentarios sexistas u homofóbicos en lugares públicos. Por ello, la coeducación busca:

  • Promover la equidad real entre mujeres y hombres

  • Conseguir que ellas puedan prepararse con las mismas oportunidades y tengan acceso a los puestos que correspondan al nivel de sus capacidades y formación

  • Hacer visibles a las mujeres en todos los aspectos de su vida

  • Que tanto mamá como papá compartan la educación sus hijos, así como las responsabilidades dentro y fuera del hogar

  • Fomentar que la educación sexual de los niños sea informada, sana y corresponsable

  • Practicar el respeto a la diversidad dentro y fuera de la familia; es decir, exigir el respeto entre ellos y hacia cualquier persona fuera de la casa

  • Prevenir los malos tratos y la violencia de género

  • Aprender a usar un lenguaje que no excluya ni discrimine a nadie

Estereotipos sexistas en cuentos y materiales educativos

  • 3 figuras masculinas por cada femenina aparecen en los textos escolares

  • Hay 25% de referencias a mujeres y 75% para hombres en los contenidos

  • Sólo en 1 de cada 5 títulos, una mujer representa la idea central del texto

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