¿Cuándo debo tratar a mi hijo como niño grande?

Antonio Rizzoli · 13 diciembre, 2016

Estas 4 situaciones te irán demostrando que además de su independencia, debes ayudarlo a ir creciendo.

nina jugando con su mama

La dura transición de “mi bebé” a “mi niño grande” puede ser algo muy complicado para muchas mamás y papás

De los dos años en adelante, es  importante saber que ya domina los movimientos de su cuerpo, es más independiente y cada vez más comunicativo y curioso así que… acéptalo y ayúdale a impulsar todo su potencial entendiendo esta nueva etapa.

LO QUE DEBES SABER DE LOS TERRIBLES DOS AÑOS

Típico que estás con la amiga relajada –a la que envidias por relajada- y siempre tu excusa para no dejar al niño relativamente libre: “Es que… tiro por viaje se lastima, me da pavor un accidente… Ya ves que me salió bien inquiet@”

Situación: No dejar que los niños jueguen y exploren para que no se “vaya a lastimar”.

Realidad: Tu hija o hijo, si tuvo una buena estimulación motriz, a los 2 años y medio ya puede subir escaleras alternando los pies, y a los 3 años ya puede conducir un triciclo y pararse en un solo pie: o sea, ya coordina sus movimientos y reflejos, déjalo explorar.

Te puede interesar: PADRES HELICÓPTERO: CUANDO PROTEGER DE MÁS ES MALO 

 

Situación: Imitar en vez de estimular a que hable claro.

Realidad: A los 3 años la mayor parte de lo que habla debe ser entendible para conocidos y desconocidos. Es importante no traducir lo que diga ni favorecer el que hable como “tú bebe”. Debes leerle, platicarle y favorecer que participe en las historias que le cuentas, intégralo en las conversaciones. Acuérdate que los primeros 3 años de su vida son los más importantes para la adquisición de las habilidades de comunicación.

 

Situación: “Tiene un genio… cuando se pone así, prefiero dejar que se le pase”

Realidad: Los deseos y los impulsos son muy fuertes; los niños y las niñas tienen poca experiencia en tolerar frustraciones y su lenguaje y sus habilidades de expresión y descarga todavía son limitadas. El llanto sigue siendo su principal manera de manifestarse.

Las “rabietas” es un comportamiento normal: sé paciente, ayuda a tu hijo a calmarse tomándolo en brazos, pidiéndole que respire y que trate de expresar sus sentimientos. Lo estás ayudando a sentirse protegido y apoyado. Si no pudiste evitar el berrinche es importante mantener la calma. No ayuda responder violentamente. Tu reacción es una lección de cómo responder ante un conflicto.

Lee: ASÍ PUEDES CONTROLAR UN BERRINCHE EN LA CALLE

La verdad es que sí, a veces te da pena que tu hija o hijo no sean tan generosos o tan sociales como tú quisieras y entonces ya no sabes ni cómo disculparte. “Perdón amiga, le cuesta mucho trabajo compartir…” “Ya sabes que a veces es un poco huraño… bueno, es medio tímido pero deja que agarre confianza”.

Situación: No juega con otros niños, no le gusta o no está acostumbrado a “compartir”.

Realidad: Por lo general y hasta los 3 años, si bien se interesan en otros niños y niñas y en lo que hacen, no comparten el juego. Pueden jugar uno al lado de otro pero cada quien está en lo suyo. Es normal que les resulte casi imposible compartir, esperar un turno o cooperar. Poco a poco debes irle enseñando esto, hay muchas actividades para ayudarlo a desarrollar sus habilidades sociales, emocionales y afectivas, a ser tolerante, empático y paciente. Es su proceso normal de socialización.

Revisa las etapas de crecimiento y los logros que debe ir teniendo en cada una.

LA IMPORTANCIA DE RECONOCER LOS LOGROS DE TUS HIJOS

Empieza Temprano. Cada momento cuenta. Información avalada por el Dr. Antonio Rizzoli Córdoba, Comisionado de la Academia Mexicana de Pediatría para la Detección de Problemas en el Desarrollo.

No te pierdas: ASÍ DEBERÍA SER EL LENGUAJE SEGÚN SU EDAD 

¿Te gustó esta nota? Califícala
no me gustópuede mejorardos tresme gustame encanta (20 votes, average: 4,55 out of 5)
Loading...